Hombros de pera,
ombligo de cereza.
Yo te devoro despacito
y con tus gemidos más fuertes
tejo un par de alas
para mi alma desnuda.
Luego me disuelvo
en la masa roja de tu vientre
y jamás vuelvo a ser encontrado.
Hombros de pera,
ombligo de cereza.
Yo te devoro despacito
y con tus gemidos más fuertes
tejo un par de alas
para mi alma desnuda.
Luego me disuelvo
en la masa roja de tu vientre
y jamás vuelvo a ser encontrado.